Estos días el 8M está llamando a todas las puertas reales y metafóricas, y a poco que prestemos atención, nos habla de brecha salarial, de feminización de la pobreza o nos señala nuestros propios privilegios. Como feminista no puedo mirar a otro lado ante estos gritos atávicos de mis hermanas; como persona racional no me permito normalizar esta injusticia; como integrante de una sociedad exijo para mí y otras mujeres las mismas oportunidades que tienen los hombres, y lucho para que el sistema sea más justo, abierto, diverso y sostenible… hay muchos ámbitos donde el 8M nos hace cuestionarnos cómo podríamos hacerlo mejor.

Así que de forma natural nos podemos preguntar si nuestra empresa y nuestra participación en ella es feminista. La concepción más habitual de las empresas, diseñadas para generar plusvalías y repartirlas “hacia arriba”, parecen (son) poco feministas. Cuando pienso en EL SISTEMA (mayúsculas, negrita y cursiva), que empieza en grandes nombres del IBEX 35 y termina en los riders explotados o en las kellys reclamando derechos laborales básicos, me vengo abajo pues no veo en mi horizonte una forma de acabar con él. Entonces viene el 8M, como símbolo de una lucha de todos los días, y me hace tomar aire y foco. Tal vez no pueda terminar con el IBEX 35, pero puedo hacer que mi empresa sume a la lucha en lugar de restar.

Al ser una empresa pequeña, en Kaleidos tenemos muchísimo control sobre las decisiones que tomamos, lo que implica total responsabilidad sobre estas decisiones; ¿y qué decisiones puede tomar una empresa si quiere ser parte de la lucha por la igualdad?

Concretamente para el 8M, una empresa debe ser muy consciente de los mensajes implícitos sobre las huelgas. En muchos sitios está mal visto e incluso se ha echado a trabajadores y trabajadoras por ejercer este derecho; es una medida ilegal pero para revertirla hay que lucharla y los trabajadores, de forma individual, se suelen sentir en inferioridad. Ser conscientes de esta realidad debería ser suficiente para ser muy escrupulosos con esta huelga: si recursos humanos va a enviar un mensaje (a veces quieren enviar mensajes, por lo que sea), que sea de total apoyo a quien quiera ejercer la huelga, dejando claro que, faltaría más, no habrá represalias; no debería ser un correo pidiendo que las que vayan a hacer huelga se identifiquen “de antemano para hacer los ajustes necesarios”; no debería haber mensajes de “si crees que necesitas la huelga” con subtextos evidentes. Además, no pongas reuniones importantes ese día, no dejes a tu compañera o empleada sin poder participar en una toma de decisiones. Panfletos, sesiones de información o talleres relacionados con la huelga y la posición de la mujer en el mercado laboral deberían ser bienvenidos.

Sin embargo, no solo del 8M vive el feminismo; una estructura como una empresa puede (¡debe!) poner en marcha medidas para el día a día que favorezcan las mismas oportunidades para todas las personas. Si sabemos que las mujeres son las primeras que renuncian a su carrera profesional cuando tienen hijos, sabemos también que se pueden beneficiar especialmente de medidas de conciliación, como el teletrabajo, el horario de coincidencia o la reducción de jornada. Además, dar la bienvenida a que compañerOs se tomen excedencias por paternidad, facilita que al otro lado su pareja pueda incorporarse al mercado laboral si así lo desea.

Es importante también conocer los sesgos comunicativos tales como el tone policing, la interrupción sistemática a mujeres, el síndrome del impostor y la evitación de la confrontación. Estos sesgos se dan especialmente en el sector técnico donde históricamente los equipos son hombres en aplastante mayoría. No pases de puntillas por una cuestión incómoda, ya que seguramente haya detrás una situación de machismo. Y. Queremos. Lucharlo.

Y de puertas para afuera, hay más oportunidades para el feminismo. Una empresa puede (nuevamente, ¡debe!) buscar clientes que se rijan por una ética parecida, y no ser clientelares. Aunque en tu oficina se use un lenguaje inclusivo y se hable abiertamente de los ejes de opresión, si un cliente hace una broma machista sobre “tus desarrolladoras”, das un paso adelante y le dejas claro que no se permite ese comportamiento.

Como trabajadora también tienes oportunidades y obligaciones para con la lucha feminista dentro de la empresa: conoce tus derechos, ejércelos y lucha porque se mantengan y se mejoren. Busca un sindicato con el que comulgues y contribuye para que puedan ayudar a otras mujeres trabajadoras. Exige a tu empresa la ética que quieres para el mundo.

Y dejo para el final lo más importante, una cuestión donde en Kaleidos aún tiene mucho que mejorar. Como empresa, como trabajadora, como persona decente, da un paso más allá en tu lucha y adopta una postura interseccional: el movimiento feminista va de la mano de otros movimientos como el anti-racista o el anti-capacitista. Y basta de enarbolar lo de que “los equipos diversos son más eficientes”; los equipos diversos son más justos. PUNTO.

Compañeras, mañana nos vemos en las calles.